Sobre la 6ª Muestra de cine y derechos humanos

Apuesta por la diversidad

Resulta poco original apelar al concepto “diversidad” a la hora de presentar un evento ligado a la defensa de los derechos humanos, tanto es así que se trata de uno de esos términos que, a fuerza de repetirse, terminan por resultar vacíos de contenido. Permítasenos, sin embargo, invocar la “diversidad” para intentar justificar los criterios de programación que este año ha seguido la Muestra de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián de los Reyes que alcanza ya su sexta edición.

Apostamos por la diversidad a la hora de dar voz a los que normalmente carecen de cauces para expresarse, y no nos referimos únicamente a los personajes que, de un modo u otro, interactúan en las películas seleccionadas para la Muestra, sino a las propias películas en sí: títulos relevantes a los que los caprichos de una política de exhibición que no escapa a las pautas de hegemonía cultural que nos dominan, ha condenado prácticamente a la invisibilidad, aunque se trate de títulos como Rebelle, No o 5 cámaras rotas nominados al Oscar en la pasada edición de estos premios, reconocimiento que no les privó de un recorrido comercial limitado.

Pero nuestra apuesta por la diversidad también abarca temáticas, formatos y géneros. Queríamos huir a toda costa de los clichés de esos largometrajes “de denuncia” al uso, que pretenden justificar su calidad en la trascendencia y el tremendismo del asunto que abordan o en el mensaje que encierran.

Porque a la hora de asumir el cine como una herramienta para el debate (en el caso que nos ocupa, sobre los derechos humanos), tanto o más importante que el “qué” es el “cómo”.  Rebelle, película que hemos elegido para inaugurar la Muestra es un buen ejemplo de ello: más allá de reflejar las descarnadas condiciones de los (mal)llamados “niños soldados”, lo que resulta apasionante de este filme es el modo que tiene de hacerlo: prescindiendo de discursos unidireccionales y de un sentido de la superioridad moral, fijando el punto de vista en torno a la niña protagonista, interpretando la realidad que la rodea desde el desconcierto que a ella le procura.

También El infierno de Luis Estrada resulta interesante en este sentido, tanto que más de uno se preguntará qué pinta una sátira de caustico humor negro sobre el narcotráfico en una muestra de cine consagrada a los derechos humanos. Respuesta sencilla; ofrece otra mirada, más acerba pero igual de contundente, sobre el gran tema que pretendíamos fuera objeto de nuestra reflexión en esta Muestra: cómo los escenarios de violencia inciden sobre el individuo hasta el punto de vulnerar sus derechos más básicos integrándonos en una dinámica de cruel supervivencia de la que ningún pueblo, ninguna persona, está a salvo. Y eso ocurre lo mismo en África (Rebelle) que en México (El infierno) o que en Italia donde el veterano realizador Ermanno Olmi a sus 83 años vuelve a ofrecernos una lección de humanismo en Il villaggio di cartone, emotiva película sobre la reinvención de la caridad y de la solidaridad, un largometraje que nos abre una puerta a la esperanza porque dentro de esa diversidad pretendida, no todo va a ser sufrir para el espectador de la Muestra de Cine.

Por eso mismo hemos incluido en la programación la proyección de una “tv movie” de inminente estreno, “Rescatando a Sara” en la que Carmen Machi interpreta el caso real de una madre que, en plena guerra de Iraq, acudió a Bagdad para recuperar a su hija. Entendemos que se trata de un producto más complaciente con el espectador pero por eso mismo digno de ser programado y difundido, porque también pretendemos abrir la Muestra a públicos diversos, no sólo a espectadores “convencidos” de antemano.

Dentro de esa diversidad están también los cortometrajes que podrán verse el sábado a mediodía en la Biblioteca Central o dos documentales de reciente factura como el palestino 5 cámaras rotas y el español Libre te quiero de Basilio Martín Patino, sobre el 15-M, porque a la hora de hablar de derechos humanos, también conviene reflexionar sobre el “derecho a tener derechos” y sobre el ejercicio del mismo, de ahí que clausuremos la Muestra con una película sobresaliente a la hora de abordar este debate como la chilena No, que nos confronta con los pormenores (renuncias, posibilismo, estrategia) de la campaña que arrebató el poder a Pinochet en las urnas.

Una programación diversa, variada y de calidad que podrá ser disfrutada por nuestros vecinos y visitantes en tres escenarios distintos: el Teatro Auditorio Adolfo Marsillach, el Centro Joven y la Biblioteca Central y, ¡cómo no!, de manera gratuita.

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