Actualidad cultural AlcoSanse: Inauguración de la exposición de pintura “Engranajes de Papel”, de Guillermo Peñalver

Guillermo Peñalver: Engranajes de papel

«…ahí es donde los placeres se reúnen y retozan alrededor de la fría razón para someterla».

Cl. N. Ledoux

Los collages que componen Engranajes de papel se sitúan en las afueras de la ciudad, en la zona perimetral, donde los polígonos y sus fábricas conviven con los prostíbulos. Se trata del lugar limítrofe entre la razón (la ciudad) y la sinrazón (el bosque), entre lo de adentro y lo de afuera, entre aquello que podemos explicar y lo que nos confunde por no poder inscribirlo en un cierto orden.

Es en este acertado contexto perimetral donde se nos presentan los personajes del imperio de los sentidos, orejas antropomórficas que transitan salas de espera, estancias repletas de artilugios técnicos indescifrables o fábricas cuya posible función se encuentra velada por el poder de su apariencia y forma.

Una sinécdoque que desafía a la escala, presentando la oreja como hombre. La parte por el todo ubicada en un lugar de apariencia hostil, pero que nos atrapa con su erotismo; cada trozo de papel se dispone con virtuosismo al placer visual, sometiendo a la fría razón que articulaba las máquinas y herramientas que algún día percibieron los ojos de Peñalver, quien engrasa con su imaginario los engranajes de la común de las realidades.

Andrés Pachón, 19 de julio de 2014

Los collages que componen Engranajes de papel se sitúan en las afueras de la ciudad, en la zona perimetral, donde los polígonos y sus fábricas conviven con los prostíbulos. Se trata del lugar limítrofe entre la razón (la ciudad) y la sinrazón (el bosque), entre lo de adentro y lo de afuera, entre aquello que podemos explicar y lo que nos confunde por no poder inscribirlo en un cierto orden.

Es en este acertado contexto perimetral donde se nos presentan los personajes del imperio de los sentidos, orejas antropomórficas que transitan salas de espera, estancias repletas de artilugios técnicos indescifrables o fábricas cuya posible función se encuentra velada por el poder de su apariencia y forma.

Una sinécdoque que desafía a la escala, presentando la oreja como hombre. La parte por el todo ubicada en un lugar de apariencia hostil, pero que nos atrapa con su erotismo; cada trozo de papel se dispone con virtuosismo al placer visual, sometiendo a la fría razón que articulaba las máquinas y herramientas que algún día percibieron los ojos de Peñalver, quien engrasa con su imaginario los engranajes de la común de las realidades.

 Miércoles 10 de septiembre, en el Centro de Arte, a las 19:30 hrs. Alcobendas

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